A la mañana siguiente me desperté muy enérgica. Apagué mi alarma y miré mis redes sociales antes de comenzar mi día. Decidida, me levanté y me puse la mejor ropa que tenía y agregué rímel en mis pestañas. Para cuando bajé al comedor mi mamá ya había servido el desayuno. Nos sentamos y conversamos. Mi papá había salido más temprano por una emergencia en el trabajo así que de seguro iba a llegar para la cena.
- Voy a aprovechar y salir con unas amigas por la tarde ¿Ya hiciste
nuevas amistades?
- Algunas ma, 4 en realidad. Dos chicas y dos chicos. Resultaron ser
muy simpáticos, no tengo de que quejarme.
- Estoy muy contenta de que hayas podido encontrar gente buena, de
todas formas ponlos a prueba y no confíes tan deprisa en ellos (sonríe).
- Tranquila, estoy segura que está vez todo corre a mi favor.
Terminamos de desayunar con aura de tranquilidad. Nos despedimos y
emprendí la caminata rumbo al Instituto. Pasé por un parque a unas cuadras de
mi casa. Lleno de verde, vida y armonía fui atravesándolo hasta que me topé con
un chico jugando con algo. Llevaba un morral con el logo del instituto. Al
acercarme me percaté que estaba jugando con un gato bebé, no más de 2 o 3
meses. El mismo se asustó y retrocedió cuando me encontraba parada detrás del
chico lo cual hizo que se diera vuelta y me mirara.
-Perdón, no era mi intención asustarlos a ambos.
- No pasa nada (responde).
- Vas al Instituto? (pregunté).
- Sí, me atrasé con esta pequeña dulzura.
Me agache para acariciarlo, realmente era una dulzura. Mis manos
chocaron con las del chico y nos miramos fijo y nos sonrojamos. Nos separamos
un poco.
- Me encantaría llevármelo, pero mis padres me matarían.
- Podría cuidarlo, en mi casa. Podrías venir cuando quieras y
jugar con él (sonreí).
- ¿En serio? Me alegraría mucho que este gatito tenga un hogar (me
responde la sonrisa).
-Si, a mí también.
- Pero hay que ir al Instituto primero, no lo dejaría acá solo hasta
que regresemos. Habría que pensar alguna solución.
- Llevémoslo en mi mochila, es bastante grande. En el recreo le damos
comida y luego vamos a mi casa y listo.
- ¿No te parece arriesgado?
- Si no vivimos al límite, ¿Qué gracia tiene la vida? (nos reímos).
Levanté al gatito y lo puse en mi mochila, dejé un poco abierto el
cierre para que respire. Emprendí nuevamente el camino hacia el Instituto ahora
con un nuevo amigo. Pero algo me faltaba.
- ¿Cómo te llamas?
- Nathaniel, ¿vos?
- Samanta.
- Lindo nombre (sonríe).
- G-gracias (me sonrojé).
Una vez dentro del Instituto tuvimos clases de Matemáticas. La
mochila se movía mucho y trataba de disimularlo.
- Pss, Sam.
- ¿Qué pasa Armin?
- Tu mochila se mueve, ¿Qué llevas adentro?
- N-nada, ¿Tu qué crees?
- Yo creo que hay un súbdito o un bicho de algún juego de RPG.
- ¡Qué dices! Eso es ficticio. Tengo un gatito en la mochila, pero
si decís algo te corto la lengua.
- No hace falta que amenaces, tu secreto está a salvo conmigo.
Le tiré una mirada picarona y lo hice sonrojar. Me reí en su cara y
se puso molesto.
- Ustedes dos ahí, por favor presten atención a la clase.
- Si, profesor (dijimos al unísono).
La clase siguió y la mochila seguía moviéndose. Por un instante paró
y se escucha un maullido agudo. Con Armin nos miramos muy sorprendidos. Me
mordí el labio y negué con la cabeza. Armin me indicó con el dedo a mochila y
salió otro maullido. Me sobresalté y volteé a ver al profesor que parecía no
haberse percatado del sonido. Algunos alumnos se voltearon a ver y yo me quedé
dura.
- Hay que hacer algo.
- ¿Qué? No podemos hacer nada (me desanimé).
- Tranquila, de seguro va parar.
Se oye otro maullido.
- Lo canté muy rápido (hace una sonrisa burlona).
- Debe tener hambre o miedo o ambos, no sé.
- Mejor sigamos con la clase, ignorémoslo.
Ambos miramos hacia adelante y el gatito siguió maullando. El resto
de la clase nos miraban, pero nosotros fingíamos que no sabíamos de donde
provenían esos sonidos.
- Profesor, hay un ruido extraño allá al fondo.
- ¿Cómo dice señor Kentin?
- Un ruido, parecen sonidos de un animal.
-Este chico se va ligar una piña (dijo Armin enojado).
- ¿Alguien trajo algún animal a la clase sin autorización?
La clase se quedó callada.
- Hable ahora o calle para siempre.
- Yo traje un gatito en mi mochila (impotente).
- Señorita Samanta, sabe que no está permitido traer mascotas al
Instituto. Voy a tener que pedirle que se retire de la clase y vaya a ver a la
directora.
Me levanté desilusionada, agarré la mochila y me fui al patio, ya
casi era recreo. Una vez allí me senté en un banquito y esperé a que tocara la
campana. Abrí la mochila y miré como estaba el gatito, se había dormido. Deseé
que lo hubiera hecho hace una hora atrás. Luego de diez minutos ya había gente
en el patio. Esperé a que apareciera Nathaniel o Armin y Alexy pero no vi a
ninguno.
- Así que te retaron niña.
- Ámber, ¿No? ¿Qué quieres?
- Solo burlarme de ti, mi novio me dijo lo que sucedió contigo y el
profesor. El mismo te delató.
- ¿Tu novio?
- Si, Kentin. No tienes derecho a acercarte a él ni respirar cerca
de él, estás advertida. Tampoco puedes hablar con mi hermano Nathaniel y no
mires a Castiel porque es mío.
- Pero, ¿Qué es esto? Ya déjate de estupideces, a tu novio no lo
pienso mirar a la cara ¿Quién te crees que sos para prohibirme cosas?
- Te arrepentirás de este día por haberme desafiado, sos mucho menos
que yo así que te queda claro el resto (se va).
La impotencia y la rabia crecían muy dentro mío, algún día me voy a
vengar de esa chica. A su novio no le quiero ver ni en figuritas. Luego
menciono a Castiel que no lo conozco, pero lo que más me impactó es que su
hermano es Nathaniel, pobre de él si su hermana actúa de la misma forma en su
casa. Si fuera sus padres la mandaría a un reformatorio y le enseñaría algo de
disciplina y buenos modales porque así no va llegar a ningún lado.
- Hola, ¿en qué piensas?
- Eh, hola Nathaniel. No en nada. El gatito está dormido.
- Bueno, ¿Te molestó durante clases?
- Sí, me sacaron de la clase, pero me vine para acá antes de tener
una conversación con la directora.
- Me preocupaba que hiciera desastres en el aula, debí haberlo
dejado en el parque.
- No, está bien no fue nada, ya te dije que si no vivís al límite no
disfrutas.
- Entiendo, pero esto no es ningún límite, tan solo es un capricho
mío.
- No vas a arrepentirte a esta altura, ya pasó media mañana y queda
otra mitad. Luego solo queda ir a mi casa y dejar al gatito.
- Tienes razón, entonces dame que esta vez lo llevo yo así no te
trae más problemas.
Sacamos cuidadosamente al gatito y lo colocamos en el morral, estaba
muy dormido como para quejarse.
- Acá estás Sam, ¿Y el gatito?
- Sano y salvo como mi pellejo, ahora lo va llevar Nathaniel en su
morral. Te presento a Armin, un amigo.
- Hola.
- Hola, así que ambos están en esta misión. ¿Luego que van a hacer?
- Lo vamos a llevar a mi casa, él no lo puede tener en la suya así
que yo me ofrecí para ser su niñera (reímos).
Toco nuevamente la campana, cada uno se dirigió a sus respectivas
aulas. Esta vez me tocaba separarme de Armin que curiosamente le tocaba con
Nathaniel. Por momentos me extrañaba que mi mochila no se moviera o hubieran
ruidos hasta que recordaba que ahora la gatita no estaba allí conmigo. Espero
que no le traiga problemas a Nathaniel, era lo último que faltaba.
Casualmente tenia sentada al lado mío a Kentin, lo pude identificar
por su pantalón militar que traía puesto durante el día. Me subía la rabia de
recordar lo que sucedió la clase anterior que me daban ganas de golpearlo a la
cara. Me sentía muy incómoda también, de a ratos tenía la mirada de este
reposada sobre mí.
- Ey, Sam, fue un acto muy valiente el de confesarte con el
profesor.
Me sobresalte cuando escuche su voz cerca de mi oreja y sentir como
su aliento me rozaba toda la nuca. Lo miré asustada y se me río en la cara, de
seguro estaba sonrojada por el escalofrío que me hizo sentir.
- No es gracioso, te recuerdo que vos me delataste.
- La clase estaba aburrida, necesitaba algo de acción y vos estabas
dispuesta a ellos. Solo di en la nota.
- No es mi problema que la clase te resultara aburrida, me dejaste
expuesta frente a todos.
- Corrección, vos te dejaste expuesta frente a todos al decidir
traer un gato al Instituto.
No lo quería creer, pero me había dejado con la boca cerrada. Me
giré hacia delante intentando prestar atención a la clase, pero se me hacía
difícil con Kentin que no dejaba de clavarme la mirada sobre mí. Estaba
nerviosa y algo roja. Empecé a mover mi lapicera sobre mis dedos mientras
pensaba.
- ¿Estás nerviosa?
- No.
- ¿En serio?
- Si.
- ¿Segura?
- Si… (Irritada).
- ¿Si?
- ¡Si?
- ¿Qué pasa haya atrás?
- Nada, perdón (dije).
- ¿Otra vez llamando la atención? (me dijo Kentin).
- El único que está llamando la atención acá sos vos y es la mía,
¿Podrías dejarme en paz?
Me miró burlón y se giró hacia delante. Le agradecí a un montón de
santos por lo sucedido. Ahora tan solo quedaba que terminara la clase y así
poder irme a mi casa.
Me encontraba en el patio luego de clases esperando a Armin y a
Nathaniel para irnos. Todos salían, algunos se iban solos y otros en grupo.
Algunos iban caminando sin hablar, otros riendo y compartiendo su día con los
demás. Me sentía muy aliviada de que ya era hora de volver a casa, fue un día
largo y necesitaba descansar. A lo lejos divisé a Armin, Nathaniel y Alexy que
venían juntos. Parece que se llevan bien y ya trabaron amistad juntos.
- Sam, ¿Cómo estás? (me preguntó Alexy).
- Hola Alexy, muy bien. No hay tiempo que perder, ¿Vamos?
Todos asintieron y nos fuimos caminando. Como mi madre llegaba tarde
y mi papá también no tenía de que preocuparme por estar dando explicaciones.
Pasamos por una tienda de animales y compramos algo de comida y una caja de
arena para el gatito. Una vez en mi casa le preparamos todo y le dimos de
comer. Jugamos con él hasta cansarnos. Ya eran las 20 horas y los chicos
decidieron irse. Los despedí en la puerta y fui a donde estaba el gato. Me
recosté en el piso alado de él y se acarició con mi cara. Le di un beso y me lo
llevé a mi habitación para prepararle a mis padres la noticia de que teníamos
una nueva mascota.
Fin del episodio.








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